Por Prof. Julio BulacioEspecial para Nuevo SumarioTodos los hombres nacemos de alguna manera determinados, en el sentido de que nacemos en un espacio y tiempo histórico que no elegimos. Y tal vez la vida del hombre – a diferencia de los animales - consiste justamente en su capacidad para apropiarse de su tiempo y cambiarlo. Tal vez esa apropiación de las circunstancias para transformarlas en algo parecido a sus sueños sea algo de lo que explica que algunos sujetos despierten en nosotros cierta fascinación a veces inexplicable.
Alguna vez el novelista Alejo Carpentier escribió algo así como que "pensar revoluciones, vivir revoluciones era un poco sentirse dueños del mundo". Y un poco Fidel Castro y Hugo Chávez son símbolos de esa desmesura humana por construir nuevos posibles: acordemos o no con esos proyectos, son expresión de esa voluntad del hombre por superar nuestra vida como simple víctimas de las circunstancias.
Pero estos hombres que ocuparon nuestro espacio, nuestro tiempo y nuestra cotidianidad, movilizando innumerables notas de prensa, movilizando nuestros cuerpos a sus lugares, movilizando nuestros pensamientos a su preguntas no salieron de una planta de repollo: expresan ni mas ni menos que nuestra historia latinoamericana, buscando respuestas propias en un mundo "ancho y ajeno".
Casi podemos periodizar nuestra Historia en sus figuras como representantes de una voluntad colectiva de la que son parte pero los trasciende.
¿Cuál era la América Latina de la que emergió como alternativa viable la Cuba Socialista, en aquel enero de 1959, cuando "los barbudos" ingresaron en La Habana en medio de un Paro Nacional de la Central de Trabajadores Cubanos?Finalizada la Segunda Guerra Mundial América Latina había enfrentado la crisis del 29 promoviendo como alternativa un modelo de desarrollo (acumulación de capital) basado en la Industrialización por Sustitución de Importaciones, generándose así un notable movimiento de urbanización y crecimiento de la clase obrera.
Fue también el momento de las alternativas populistas en el Continente: Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas en México, Bentacourt en Venezuela o Perón en Argentina. Fortalecimiento de las funciones del Estado transformándolo en empresario (estatización de empresas) y ampliando sus funciones a un intervencionismo social (salud, educación, jubilaciones etc) con un centro en la regulación en la relación capital – trabajo con sus propios tribunales arbitrales.
La política norteamericana hacia América Latina de "defensa hemisférica" mutó de la unidad antifascista a la unidad anticomunista. Para darle forma a esa estrategia impulsó la creación de organizaciones que construyeran esa política: la OEA, para alinear a los Estados Nacionales de América Latina, el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) para establecer la unidad de las fuerzas armadas en defensa del continente "frente al posible ataque de una potencia extranjera", pensando obviamente en la URSS, (todos recordamos que en la Guerra de Malvinas ese tratado vigente no se utilizó contra Gran Bretaña), frente al temor que despertaban esas masas obreras creó la Confederación de Sindicatos Libres de América para articular y controlarlos y para transformarlos en diques de contención de la posibilidad comunista. Ese proceso era acompañado por la lenta y persistente penetración económica de las empresas multinacionales norteamericanas en el continente y articulando sus intereses con los "dueños de la tierra" nativos.
En ese contexto, América Latina en los años 50 viviría el desencanto de la revolución boliviana de 1952, el suicidio de Getulio Vargas y el derrocamiento de Perón, como parte del fracaso de las alternativas nacionalistas.
La propia Cuba luego de sucesivos regímenes de democracias restringidas y corruptas era golpeada por el Sargento Batista, dando un salto con un nuevo período represivo.Paralelamente es el tiempo del proceso de descolonización de Asia y África.
Pero 1959, marcó un nuevo tiempo. Las revoluciones sociales son hechos excepcionales en la Historia.Cuba fue una respuesta y una propuesta novedosa. El camino elegido fue armado: cansada de gobiernos democráticos repletos de violinistas – como diría Eduardo Galeano – (tomaban el poder con la mano izquierda y lo ejercían con la derecha) o dictaduras, jugaron su destino a las armas y a las masas. En un tiempo relativamente rápido, una vez tomado el poder realizaron las reformas profundas aniquilando los latifundios con la Ley de Reforma Agraria, confiscación de empresas norteamericanas a quienes habían expoliado su estado nacional y por medio de una política de movilización de toda la población desterraron el analfabetismo. La salud se transformó en prioridad y la lucha contra quienes no estaban dispuestos a perder su situación de privilegio implicó "el pueblo en armas" y la proclamación en abril de 1961 de la Primera República Socialista de América. Pero eso implicó la apertura de un debate como lo dijera en su edad madura, aquel joven criado en Alta Gracia: ¿era Cuba una excepción o era el camino para América Latina?
Solamente por poner una referencia: Gabriel García Márquez, Julio Cortazar, Mario Benedetti, Rodolfo Walsh fueron parte de los tantos intelectuales que abrazaron a Cuba y con ella a la revolución que consideraron posible y necesaria. En aquella acción y en sus plumas reaparecía el continente: Cuba fue parte de una densidad cultural continental.
La política norteamericana bajo el lema "Desarrollo y Seguridad" con JFK propuso la Alianza para el Progreso como respuesta al camino cubano: EEUU aportaría créditos, inversiones y no sería necesario el socialismo para resolver los problemas del hambre, analfabetismo, salud, tierra, trabajo digno. Para acompañar esas inversiones se desplegaría la Doctrina de la Seguridad Nacional: en la Escuela de las Américas los militares latinoamericanos aprenderían (y vaya si aprendieron) a proteger los intereses del "ser nacional"combatiendo al enemigo interno: todo aquel que proyectara y actuara por una sociedad alternativa a la propuesta por el capitalismo debía ser aniquilado. En 1972 Nixon reconocía el fracaso de ese proyecto para conquistar los derechos sociales, pero la consecuencia fue la conformación de una burguesía oligopólica, la radicación de numerosas empresas multinacionales y la vida entre dictaduras y "democraduras".
Sin embargo surgió otro gran camino y otra gran esperanza para muchos: la vía chilena al socialismo. Salvador Allende en 1970, como candidato de la Unidad Popular, llegó al gobierno de Chile y emprendió la vía electoral por el cambio del Orden establecido. El bombardeo de la Casa de la Moneda, la defensa armada del "Compañero Presidente" y el ascenso de Pinochet al gobierno marcó – y a fuego – la dificultad de ese proyecto pacífico. El avance de las dictaduras en todo el continente fue un hecho y lo demás es historia conocida: aniquilados los cuerpos que proponían otros posibles las restauraciones democráticas fueron en buena parte la continuidad del proyecto neoliberal comenzado con las dictaduras.
Una excepción a esas dictaduras continentales fue la de Venezuela. Dotada de una producción petrolera importantísima logró escapar, justamente por la subida del precio y se articuló con otra alternativa: dos partidos políticos uno socialdemócrata y otro socialcristiano, con una burocracia sindical consolidada y adecuada al orden que realizaron una modernización /norteamericanización para pocos. La igualdad limitada a elegir uno de esos partidos con redes clientelares desde el estado y absoluta desigualdad social. Pero la procesión fue por dentro y en 1989 se produjo el "Caracazo": los "harapientos de los cerros", bajaban a la ciudad de los ricos y volvían a entrar en la Historia grande.
¿Cuál era el mundo del que emergió la figura de Chavez? Los años noventa, con la caída del muro de Berlín y la irrupción de "la nueva Roma" imperial. Con el posibilismo como idea fuerza de los dirigentes políticos de los partidos tradicionales latinoamericanos que - desde el gobierno - desplegaban el camino trazado por las dictaduras: privatizaciones, leyes de educación mercantilizadoras, etc.
Y fue en 1992 que un militar "bolivariano", de extracción social humilde, hijo de maestros, se levantó en armas contra el "régimen bipartidista" de aquella Venezuela. Fue encarcelado. Sin embargo ese alzamiento fue expresión del agotamiento silencioso de las masas frente a la injusticia de una democracia para pocos.
El alzamiento señaló un grado de entereza moral que fue cobrando fuerza, transformándose en partido político alternativo a los existentes que parecía que iban a existir siempre y que eran inamovibles porque controlaban todos los recursos económicos y las redes clientelares que les permitían acceder "democráticamente" al gobierno. Hoy Hugo Chávez ganó sucesivas elecciones e inició un camino electoral hacia lo que él denomina el Socialismo del Siglo XXI. Es una experiencia abierta en donde el pueblo venezolano está protagonizando un proceso de politización muy significativo. Politización entendida como involucramiento en las decisiones de las cuestiones públicas: Todos quieren "tomar la palabra" para elegir el tipo de sociedad en que desean vivir. En los Sindicatos, hospitales, escuelas, el "yo" deja de ser importante porque se discute el "nosotros". Es decir, cómo crear condiciones para que cada proyecto personal pueda desplegarse porque el nuevo ordenamiento de esa sociedad se lo permite. Discuten en asambleas desde qué hacer con el presupuesto de la universidad, qué hacer con la plata que tiene el municipio, si la invierten en caminos o en hospitales, cuáles son las prioridades.... innumerables "misiones" de cooperativas de consumo, de salud, de alfabetización dan cuenta de ese proceso. Es un camino abierto.
En 1848 otro joven que marcó la Historia escribió: hasta ahora los filósofos se dedicaron a pensar el mundo, hoy se trata de transformarlo. Aquel joven se llamaba Carlos Marx e influyó notablemente en un ateo formado por jesuitas como Fidel Castro y en un ferviente católico llamado Hugo Chávez.Tal vez, el hecho de que frente a su presencia y sus actos no podamos mantenernos indiferentes sea porque en buena parte los hombres en nuestra historia siempre nos planteamos nuevos posibles y ellos frente a este mundo que huele tanto a guerra y a muerte intentan hablarnos de la vida, de otra vida posible en un orden social en que "para todos sea el pan y para todos las rosas".
(*) Docente de "Historia Social Argentina y Latinoamericana" en Facultad de Ciencias Sociales UBA